Historia de la raza

El Mastín Español

El aprovechamiento estacional de los pastos de regiones de clima complementario determinó la orientación ganadera de muchos pueblos protohistóricos. Comoquiera que el hombre necesitaba proteger sus rebaños, es de suponer que estas sociedades, supieron desde muy antiguo cómo conseguir perros de gran envergadura, capaces de cumplir esta función, por lo que es plausible asociar el origen del mastín al de las sociedades ganaderas del Neolítico.

La existencia de una cabaña numerosa en la Península está sobradamente demostrada en la época romana y la precedente inmediata. Y esto solo pudo ser posible trasladando el ganado cuando los pastos se agostan en verano o los cubre la nieve en invierno. El mismo Jovellanos, muy poco afecto a los privilegios ganaderos, pero buen observador, reconoce que sólo la trashumancia pudo explotar adecuadamente los pastizales de un país con tan fuertes contrastes climáticos como el nuestro.

Las primeras referencias legales de la trashumancia de largo recorrido aparecen en el Fuero Juzgo visigodo. Su consolidación llega con la Reconquista y la repoblación altomedieval: la gran disponibilidad de terreno escasamente poblado facilitó la implantación de la ganadería trashumante como economía de guerra, ya que requería poca mano de obra y se trataba de recursos móviles, más fáciles de defender de los ataques árabes que los sembrados. 

El Honrado Concejo de la Mesta

El año 1273 Alfonso X expidió el Privilegio de Gualda (Guadalajara) donde, por primera vez y de forma explícita, se aludía a la existencia de un Concejo de la Mesta de los Pastores del mio Regno. No se trataba de un acta fundacional, sino que sólo atestiguaba la presencia de una corporación de pastores, refrendada en sus acuerdos por el monarca y a la que concedía una serie de privilegios y exenciones. 

La aparición de la oveja merina, productora de una lana de tal calidad que aseguraba el monopolio en el mercado exterior de tejidos finos, convirtió a la ganadería lanar en un pilar fundamental de la economía castellana. 

 Para Julius Klein, el reinado de los Reyes Católicos y el de su sucesor Carlos I constituyen el periodo de máximo prestigio del Honrado Concejo de la Mesta. La cabaña se acerca a los 3,5 millones de reses, la contabilidad es saneada y se cuenta con el decidido apoyo real en el amojonamiento de cañadas, fuente de inacabables conflictos entre los pastores trashumantes y los propietarios de los campos colindantes con las vías de tránsito. 

En el siglo XVII la Mesta mantuvo nominalmente sus derechos, pero ya proliferan las sentencias de las Chancillerías contrarias a los intereses ganaderos. 

Tras la guerra de Sucesión se alcanza lo que Pedro García Martín llama un “segundo auge” de la corporación pastoril. Se produce un espectacular aumento en el número de reses que trashuman y aumentan los beneficios por la creciente cotización de los vellones en los mercados europeos.

Los tres factores que van a determinar el desmantelamiento de la Mesta en el primer tercio del siglo XIX son la guerra de la Independencia, la competencia de otras lanas en el mercado exterior y, sobre todo, el triunfo de la Revolución Liberal y su reforma agraria. A partir de 1818 las lanas de Sajonia, resultado del cruces de merinos españoles con ovejas autóctonas y de una crianza planificada y de calidad, empezaron a superar las cotizaciones de las lanas españolas. Las Cortes de Cádiz en 1813 decretaron la anulación del derecho de posesión –de tan larga vigencia- y establecieron la libertad de arrendamientos y el derecho de los propietarios de las tierras a cercarlas y destinarlas al cultivo que estimen más provechoso. 

El 30 de octubre de 1836 se suprimió el Honrado Concejo de la Mesta tras una vigencia legal de 563 años. Sus afiliados se encuadraron en la Asociación General de Ganaderos hasta su disolución en 1931.

La misión principal de la Asociación General de Ganaderos fue la conservación de las vías pecuarias, con autoridad para efectuar deslindes. Se preocupó, además, de difundir las vacunas, la lucha contra las enfermedades infecto-contagiosas, distribución a los ganaderos de piensos, semillas y abonos, asesoramiento jurídico, publicación de monografías, organización de concursos de ganado, etc. Comercialmente promovió la creación de la sociedad “La Lanera  Española” que lavaba y vendía la lana de sus asociados. Tras la Guerra Civil la Asociación General de Ganaderos se integró en el Sindicato Vertical de Ganadería. 

El Mastín

La imagen del mastín como símbolo de fuerza, valentía y fidelidad estuvo presente en la literatura y las artes plásticas desde la antigüedad, pero las descripciones de su morfología son tan escasas como imprecisas. 

A principios del siglo XX lo describe Martón e Izaguirre tomando como referencia ejemplares de la zona pirenaica, Andalucía y Extremadura; lo describe de color rojo boquinegro, de un metro de altura y de tipo cuadrangular. 

A finales de los años veinte, el Álbum General Ilustrado de Perros de Raza de los Establecimientos Granja Gogs-Park lo denomina Mastín Serrano Español y dice que tiene una talla de 60-80 cms y un  peso de 30 a 35 kilos. Para este álbum es de color blanco con manchas negras, naranja o marrón y raramente de un único color.

La descripción más cercana a la realidad morfológica actual la da Santos Arán, que toma como modelo los perros del marqués de Perales. Lo describe como “perro de gran talla; cabeza fuerte, provista de orejas medianas, caídas; tronco robusto y extremidades en relación con el volumen del cuerpo, provistas las posteriores de seis dedos; los internos no llegan al suelo. El pelo es basto, más bien largo, de fondo amarillento y con las puntas de color gris o negro; puede decirse que, en general, el color es alobado….”.

La diversidad morfológica de la raza y el desinterés de los aficionados favoreció estas descripciones superficiales y, en muchos casos, incoherentes. En resumen, podemos decir que, durante la primera mitad del siglo XX, el mastín vivió ligado al austero mundo pastoril e ignorado por los estudiosos.

 El primer prototipo racial para el Mastín Español fue confeccionado en 1946 por D. Luis del Portillo y Owens, tomando como referencia tres ejemplares procedentes del Valle de Alcudia (Ciudad Real). Tuvo escasa influencia en la realidad de la raza. La valoración de los ejemplares siguió haciéndose en base a sus dotes ganaderas y siempre con la envergadura como cualidad morfológica más apreciada. Los ejemplares usados para referenciar este primer prototipo racial fueron: “Taconera”, una hembra con una alzada de 74 cm y un peso de 42 kg; “Arrogante”, un macho con alzada de 76 cm y 46 kg de peso y “Cervera”, macho de 77 cm y 55 kg de peso.

 Tras muchos años en que solo era bello y bueno lo que venía de fuera, empieza a surgir un fuerte interés por la conservación y estudio de nuestras razas autóctonas. El compromiso social generado por la transición de la dictadura a la democracia trae consigo un “descubrimiento” de lo español. En un tiempo brevísimo, el Mastín Español pasó de ser una raza ignorada a convertirse en el estandarte de la cinofilia española. Las instituciones oficiales caninas, frecuentadas casi en exclusiva por las clases acomodadas, se vieron sobrepasadas por una multitud de nuevos aficionados, cargados de nuevas expectativas e intereses, entre otros el económico. En 1980 se aprobó el nuevo Prototipo Racial. En 1983 Tigre consigue el BIS en la Exposición Mundial de Madrid. El Mastín Español sale del ámbito ganadero y se convierte en una raza de culto que acapara portadas en las revistas y es admirada en todo el mundo. Como no podía ser menos, también florecieron los problemas; algunos, como la displasia de cadera, ya afectaban a la raza;  otros fueron la consecuencia inevitable de una crianza desordenada y sin planificación.